Homenajes

¡Feliz Cumpleaños, Pedro!

Por Junta Histórica

Nacido en la Ciudad de Buenos Aires el 13 de junio de 1956, Pedro Larraquy es un fruto genuino de la cantera fortinera, un referente de la historia de Vélez, un jugador que, defendiendo nuestra camiseta durante una docena de años, regó de sudor y goles todas las canchas del fútbol argentino.

Llegó al Club en 1969 para sumarse a las divisiones inferiores y 6 años después se produjo su debut en Primera División: fue el 24 de septiembre de 1975 en Liniers cuando, de la mano de Víctor Rodríguez, ingresó por Hugo Valenzuela en el segundo tiempo de un aburrido 0 a 0 frente a Estudiantes de La Plata.

Apenas 4 días después tuvo su bautismo en la red en el fútbol mayor, con un tanto que le marcó nada menos que a Agustín Cejas en una derrota ante Huracán por 3 a 2. El gol, desde entonces, lo acompañaría asiduamente, pese a su posición defensiva dentro del campo, ya sea como volante centro o, en la etapa final de su carrera, como marcador central.

Titular indiscutido casi desde su misma incorporación al plantel profesional, integró formaciones de diversa jerarquía, pero se destacó siempre por el quite y la claridad para salir con pelota al pie, su imponente presencia física y su notable juego aéreo, tanto en defensa como en el área rival.

Formó parte del equipo que tuvo que pelear hasta el final para evitar el descenso en 1976, pero al año siguiente, pese a sus jóvenes 20 años, asumió el rol de capitán en aquella gran campaña en la que Vélez finalizó tercero detrás de River e Independiente, bajo la dirección técnica de Carlos Cavagnaro.

Su mejor momento probablemente lo haya vivido en 1979. Fue pieza clave del equipo Subcampeón del Metropolitano, el mismo que quedó injustamente eliminado en cuartos de final del Nacional y obtuvo el pase a la Copa Libertadores luego de dejar en el camino a Unión, en una recordadísima definición en la que el Fortín se impuso 3 a 0 en el José Amalfitani después de haber empatado en cero en el partido de ida en Santa Fe.

Ese mismo año fue convocado por César Luis Menotti para defender los colores de la Selección Argentina, en la que registró tres presencias, todas en partidos correspondientes a la Copa América.

Una grave lesión le impidió jugar durante gran parte de 1980, lo que le provocó una de sus grandes frustraciones al truncar su sueño de vestir la V azulada en una competencia internacional. Apenas pudo hacerlo en los dos últimos encuentros de la Copa, cuando la eliminación en la instancia semifinal estaba prácticamente decretada.

Defensor y goleador, el 30 de septiembre de 1981 igualó la marca que el legendario Victorio Spinetto mantenía desde 1937, al convertir por cuadruplicado en la victoria por 5 a 0 sobre Gimnasia y Tiro de Salta.

Su última gran oportunidad para campeonar la tuvo en el Nacional 1985. Un campeonato confuso, a doble eliminación y que terminó su disputa en medio de una reestructuración total de los torneos a nivel organizativo al punto de que, mientras se definía el certamen, en forma paralela ya había dado comienzo otro torneo. Vélez y Argentinos Juniors, después de varios cruces, definieron el título en cancha de River y el triunfo se lo llevó el “Bicho” de La Paternal por 2 a 1.

Al finalizar la temporada 1986/1987, Pedro Larraquy recibió, de parte de la dirigencia de entonces, el extraño premio consistente en la libertad de acción en “agradecimiento a su trayectoria”. Sin saber que se trataba de su despedida, también marcó un gol en su última presentación, un empate 3 a 3 contra Independiente en Avellaneda jugado el 2 de mayo de 1987.

Cerró así una campaña extraordinaria que abarcó 457 partidos (455 por torneos locales y 2 por Copa Libertadores) con 82 conversiones, ciclo que terminó con él como el jugador con más presencias en la Primera División de Vélez –luego superado por Fabián Cubero- y en el 5° lugar de la tabla de goleadores histórica, hoy relegado al 6° puesto por Patricio Camps.

Su retiro definitivo de la actividad se produjo en 1988 tras jugar una temporada en San Lorenzo de Almagro.

Director Técnico recibido, permanece ligado a Vélez Sarsfield donde, aunque cumplió algunos interinatos al frente del equipo de primera división, trabajó –y continúa trabajando- con las divisiones menores, en las que dejó una huella imborrable, especialmente por aquel equipazo campeón de Cuarta División en 1994, que creció bajo su mando y que tantos jugadores le aportó a la etapa de mayor gloria deportiva del Club.

Pedro Larraquy, referente de los ‘70 y los ‘80, pese a que no pudo coronar con un título su extenso y destacado recorrido por el fútbol velezano, es recordado, querido y respetado como lo que es: un fortinero de ley.