Junta Histórica

¡Feliz Cumpleaños, Turco!

Julio Asad nació en la Ciudad de Buenos Aires el 7 de junio de 1953 y debutó en Primera División el 7 de noviembre de 1971, en un Huracán (BB) 0 – Vélez 1. El segundo “Turco” famoso del siglo fortinero, el primero fue Omar Wehbe, venía pidiendo pista desde las inferiores y se calzó con autoridad la número “5” luego de la debacle ante Huracán en 1971.

“El Turco” era un jugador excepcional, un jugadorazo, un mediocampista centro de gran técnica y manejo, pase largo y corto, mucho panorama, temperamento indómito, y enorme capacidad para el quite y la recuperación. A todas estas aptitudes le agregaba una importante cuota de gol, marcando sus conquistas a través de cualquier medio: de cabeza, de penal, de tiro libre o llegando por sorpresa y con rapidez al área rival. Resulta imposible trazar un paralelo o similitud con algún otro colega que se desempeña en ese lugar de la cancha. No hubo otro igual, quizás no lo habrá nunca.

Julio Asad es, para los que peinan canas o ya no peinan nada, uno de los indiscutidos en la formación ideal de nuestro siglo de vida.

La hinchada rápidamente lo transformó en ídolo, el hit tribunero atronaba en todos los escenarios, “Y chupe, chupe, chupe, y no deje de chupar/ el “Turco” es lo más grande del fútbol nacional”. Marcó 35 goles en 144 partidos y fue engranaje fundamental en el Nacional 74, certamen en el que estuvimos a las puertas del título. Era el jugador fetiche de un joven entrenador llamado César Luís Menotti, que había tomado las riendas de la Selección Nacional y lo elegía en primer lugar en cada una de sus convocatorias de cara al Mundial a desarrollarse en nuestro país.

En la primera fecha del Nacional 75, en cancha de Ferro, el Turco no pudo frenar su irascible carácter, fue expulsado y recibió varias fechas de suspensión. En medio del cumplimiento de la sanción, disputando un partido informal con amigos, sufrió la rotura de los ligamentos cruzados de su rodilla, y esa lesión, temible para la época, acabó con su carrera como futbolista profesional, anticipó su retiro. Luego de una salida traumática del Club, y de fugaces y poco felices pasos por Racing y Colón, el “Turco” comprendió que la rebelde articulación no tenía cura y que su tiempo de esplendor había pasado.

Cuenta la anécdota que sorprendido y golpeado por el episodio que marginaba del combinado nacional al jugador que lo hechizaba, el Flaco Menotti resolvió reemplazar al “Turco” por Jorge Olguín, y apremiado por la gira que contemplaba el recordadísimo partido en Kiev bajo la nieve, el lateral derecho viajó a la Unión Soviética, en plena guerra fría, con el pasaporte de Asad. Los soviéticos demoraron al ex jugador de Independiente y San Lorenzo, y luego de arduas negociaciones diplomáticas se evitó que Olguín fuera confinado de por vida a hospedarse en una prisión de Siberia.

El abrupto final de la trayectoria del “Turco” dejó numerosos interrogantes sin respuestas y otros que cualquiera que lo haya disfrutado se anima a contestar: ¿Hubiera sido el volante central y capitán de la selección campeona mundial en el 78?, Si. ¿Gallego y Passarella hubieran cargado de brillo sus trayectorias con la presencia del Turco como pieza clave en el equipo de Menotti? No. ¿Es Julio Asad el jugador más talentoso surgido de las inferiores velezanas? Probablemente sí. Un duro golpe del destino impidió que los hechos corroboraran estos postulados. Veinte años más tarde, como una desgraciada jugada del azar, su primo Omar, -el tercer turco célebre-, sufría un inconveniente físico de similares características y se veía obligado a abandonar la actividad, al igual que su pariente, a muy temprana edad.

Con su diploma de técnico en la mano, Asad dirigió varios equipos del ascenso y obtuvo títulos locales en el fútbol ecuatoriano donde adquirió fama y prestigio. En abril del 2008, de regreso de Arabia Saudita, fue víctima de un ACV del que gracias a un excelente tratamiento ha logrado recuperarse satisfactoriamente.

El año pasado, el Sitio Oficial del Club le realizó una entrevista audiovisual, un tributo a un fenómeno. El Turco repasó su carrera y desempolvó aquel infortunio que truncó una trayectoria que no vaticinaba limitaciones de éxito. 

Los hinchas nos quedamos con ganas de gozar y admirar un tiempo más sus agallas, su habilidad y su inmenso talento.

Julio Asad. Genio y Figura. No habrá ninguno igual.